OPINIÓN: La prostitución de la moda y los valores del buen gusto
Por: Rosana Vergara Feris.
Entiéndase como estética la percepción sensorial de la belleza física.
Cuando hablo de “estética traqueta” me refiero a unos patrones de belleza impuestos por la cultura del enriquecimiento rápido en la que impera el mal gusto y la voluptuosidad exhibicionista. Aparece gracias a la “aspiración al progreso” de un grupo de personas que creen que sólo con el dinero encuentran la posibilidad de distinguirse y ser aceptados socialmente. Estas mismas ansias de mostrar status, los lleva a la ostentación y a la vulgaridad, propios de sus orígenes, que han terminado por invadir muchos escenarios de nuestra sociedad. La moda en la música, en la arquitectura, en el arte, en el vestuario se ha convertido en un “popurrí”.
No me explico como la música popular, los caballos, las armas y mujeres casi desnudas bailando y exhibiendo sus gigantes implantes de silicona se han convertido en los ideales colectivos. Y que hablar de las mujeres que aún sin tener ningún vínculo con estas actividades, aceptan e imitan esta estética narco-barroca, que en lo grandilocuente, el exhibicionismo y la vulgaridad han encontrado el camino para “sobresalir”.
¿Acaso es esta la prostitución de la cultura, de los valores y del buen gusto? ¿Está el mal gusto de MODA?
Por pura dignidad estética es que hoy me atrevo a escribir este artículo para que las mujeres entiendan que el buen gusto es un camino FÁCIL de tomar y CONVENIENTE de recorrer.
Ser recargado en el vestuario no es un síntoma de tener mal gusto, lo complicado de serlo, es saber serlo. En la historia del arte encontramos movimientos recargados como el barroco, el rococó y el art decó, que dentro de su estética, el lujo y la combinación de muchos elementos pudieron encontrar la armonía, la cual no alcanza en lo más mínimo la “estética traqueta”. Al ser recargado hay que tener mucho cuidado en las combinaciones de colores, texturas y siluetas, para poder lograr un atuendo de buen gusto. Aquí incluyo a las personas tanto tradicionalmente
recargadas como las alternativas en su forma de vestir. Para no caer en el MAL GUSTO, NO se deben usar brillantes en exceso (en jeans exclusivamente), conjuntos de aretes grandes y collares grandes, colores vivos en el maquillaje, escotes en prendas superiores e inferiores (exhibicionismo), jeans o pantalones sin bolsillos que resaltan los volúmenes (exhibicionismo) y combinación de muchos estampados. Todo debe tener un hilo conductor, unificador y coherente dentro del estilo que sea.
Si bien el ser recargado es el camino más difícil para llegar a tener buen gusto, el minimalismo se convierte en la forma más fácil. Es el opuesto a la “estética traqueta”. Como bien lo dijo Mies Van der Rohe: “menos es más” y “Dios está en los detalles”, haciendo referencia a que con un mínimo de elementos se obtiene la mejor composición. En la moda funciona exactamente igual, un mínimo de elementos con unos cuantos toques en los accesorios, una textura, un solo estampado o un solo color llamativo, ya son suficientes para darle el toque FASHION a un atuendo sobrio, glamuroso y fino. Respecto a los escotes, no quiere decir que no se puedan usar, hay que saberlos usar. Entender que no todos los escotes son para todas las mujeres y que dependiendo de tu fisionomía debes saber cuáles son los apropiados. Si eres una mujer voluptuosa de senos grandes los escotes frontales muy profundos pueden rayar en la vulgaridad, opta mejor por una transparencia en la espalda o un tejido.
A la mayoría de las mujeres nos gusta ser sensuales. Es equivocado pensar que mostrar es la única forma de serlo. La sensualidad es la capacidad de provocar una reacción en otra persona por medio de los sentidos. Es por eso que se puede lograr con un buen perfume, una textura, una transparencia, un escote, una prenda ceñida al cuerpo o dejar al descubierto parte de la ropa interior. No es necesario caer en la vulgaridad y el exhibicionismo para ser una mujer sensual. La sensualidad va de la mano del glamur, lo exquisito y el lujo, elementos indispensables para tener buen gusto.
NO dejemos que nos cambien el orden de las prioridades, nuestro silencio nos hace cómplices de este mundo degradado que ha ido transformando y acabando con los valores y el buen gusto de nuestra sociedad, pongamos un ALTO. ¡HAGAMOS MODA!
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