OPINION: En la villa de los lobos

| 2012/07/03

Por: Edgardo Mendoza Guerra.

Viernes 10 a.m. Fue la mañana de junio más larga y desesperante de tantas mañana de junio que recuerdo. Pasé como de costumbre por el Hotel Sicarare en busca de personajes que vienen a la ciudad, a veces sin rumbo conocido, y precisamente, Mariana, la bonita Ministra  de  cultura colombiana estaba ahí. Es una caleña de risa fácil y años interesantes, había llegado para el lanzamiento del libro de Jacobo Solano Cerchiaro. Como éste apellido tuvo cambios en los últimos tiempos, algo debe estar cambiando por aquí, – pensé- y precisamente un grupo de personas decidían el cambio del director de Corpocesar, una entidad que otrora tenía cierto prestigio en el medio y hoy no por la escasa labor de su director, un señor de caldero grande y  resultados pequeños.

10 y 47 a.m. Karina Rincón, una querida periodista bautizada en el medio como “golosina”, hace honor a su titulo con los últimos gobernadores del Cesar. Fue a ella a quien pregunté   a quien escogerían en la entidad ambiental, y me dijo de manera seca y segura: “Nosotros no tenemos candidato”.

10 y 55. a.m. Un grupo de personas con aire triste, conversaban, entre ellas, John Valle; esperaba una petición final del consejo directivo porque formaban parte de los 29 aspirantes de los 50 de Joselito que presentaron su hoja de vida para el baile, es decir el cargo, pero solo escogieron 21, por lo tanto se hacían llamar los “descabezados”, la verdad tenían las caras largas y las cabezas desilusionadas.

11 y 15.a.m. Al lado, con otro grupo muy pequeño, Antonio Rudas y Oscar Alvarado, el primero vestido de blanco listo para posesión, el segundo de verde ecológico, verde esperanza, sin saber que otra Esperanza de apellido Charry, si tenía siete votos, que terminaron en tres. Antonio y Oscar, cumplían los requisitos y como  los compradores de loterías esperaban que su número saliera. Cuestión de suerte.

1. p.m.En el salón de al lado, doce personas sumaban puntajes y partidos, y más que eso, guiños del Gobernador, que llegó tranquilo, aunque todos esperaban que mandara delegado. “No tenemos candidato”. Recordé la frase de la periodista dulce, en la mañana.

El salón decisorio se mantuvo cerrado, nadie podía entrar, nadie salía, solo los meseros sin celular que siguiendo las reglas de entrada al despacho de Monsalvo, se cumplieron estrictas.

4 y 33 p.m. Después de siete horas, un almuerzo con arroz y ensalada verde, para estar a tono con la elección y jugos de frutos rojos, se conoció el nombre del nuevo director de Corpocesar. Y el ganador es…Kaled Villalobos Brochel…Barranquillero!

Fui de los primeros periodistas en entrar a la celebración del joven elegido. Lucho Mendoza lo tenía agarrado, y con su teléfono decomisado, “como un pájaro en las manos manso de cariño”, diría el poeta Rosendo Romero. La abogada Rubí López, con vestido de flores amarillas y sombrerito a la moda, decía: “Quiero firmar el acta! quiero firmar”! pero le hicieron saber que no era necesario, gastar un lapicero por cada firma, no es lo recomendable en un gobierno que quiere resultados  inmediatos.

Kaled, entre sorprendido y sin palabras, quedó mudo; Mendoza, el periodista y gerente de Idecesar que estuvo toda la mañana ahí, le entregó su celular decomisado, “puede llamar a alguien de su familia y otra llamada corta por favor”. Le dijo.

El joven director llamó a su familia, a la esposa, alcancé a escuchar. Me retiré por  prudencia. Luego realizó la otra llamada permitida, fue a Rocío Gamarra, la bonita secretaria de Salud del Cesar, un verso de Benedetti fue el saludo…” Si te quiero  por que sos, mi amor mi cómplice y todo, y en El Cesar, codo a codo, somos muchos más que dos” le dijo, al fondo sonaba la canción la “Luna de Barraquilla” en la voz de Nelson Henríquez….Las calles de mi vieja Barranquilla doradas por el sol y las arenas el caño saludando al Magdalena y flores de bonitas batatillas”. Fue cuando comprendí el atuendo de flores amarillas de la Dra López que estaba ordenando a Ivo, llamar al Maestro Leandro para celebrar. Que ensaye “el Verano”, mijo, le decía a su joven consorte.

Al salir del salón, Darío Pavajeau,( El voto más confiable, supe después) dejó  escuchar en su celular  una estrofa de la canción “El Pollo vallenato que siempre lo ha sido volverá a este ruedo y no tendrán palabras para exigir, el nuevo rey es un barranquillero”.

Ya terminó la cosa, esta semana, el ingeniero Kaled Villalobos Brochel, recibirá su oficina, unas hojas de vida para hacer los cambios necesarios y un bosque donde  puede hacer muchas cosas, ya que cualquiera puede hacerlo mejor que el  anterior, que solo hizo lo de caperucita, dejarse asustar del lobo y que el desastre de ríos,  ciénagas y quebradas, dejarán la institución así; quebrada en resultados, con razón que el gobierno anterior siempre quiso eliminarla, como otro falso positivo de tantos.

Al fondo, sonaba el himno de la ciudad natal.

Barranquilla, procera e inmortal, ceñida de agua y madurada al sol, savia joven del árbol nacional…

Curiosidad Final. En el boletín del día 29 de junio, nos dice que el nuevo director es barranquillero, pero en el del lunes 2 de julio, afirma que es del corregimiento de “Los Venados”; lo que indica que alguien escondía algo, incluso los cuernos del ágil animal.

Las opiniones expresadas en este espacio corresponden exlusivamente al autor y no necesariamente representan el punto de vista de Valledupar Noticias

Category: Columnistas, Opinión

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