OPINIÓN: Cúmplales, Presidente – Luis Javier Quintero
Por: Luis Javier Quintero Daza
Las noticias que circulan a nivel mundial se caracterizan -en su mayoría- por la violencia y la discriminación a las mujeres, y Colombia no sólo no ha sido la excepción, sino que hace gala de ello. Y lo más inaudito del asunto es que el epicentro de esta maldición sea la Casa de Nariño.
Sólo hasta 1946 fue expedida la primera cédula a una mujer (Carola Correa) en éste país, la afortunada era la esposa del general Gustavo Rojas Pinilla… y sólo hasta 1957 votaron por primera vez.
Son pocos los años de participación femenina en la democracia, pero muchos los siglos de lucha para hacer valer e iluminar sus derechos.
Llegó el año 2011, año en el que se vieron en la obligación de promover y lograr la aprobación de lo que en ese momento se bautizó como la “Ley de cuotas” (Ley 1475 de 2011). Bendita sea esa Ley!
Una Ley que por fin se acercó a lo que durante siglos ellas han reclamado; la equidad e igualdad de género (se estableció que debe existir un 30% de mujeres en las listas de los partidos para los cargos de elección popular y en general en la administración del Estado). Pero, sólo bastaron -para vergüenza masculina- unos meses de aplicación de la Ley para que el Presidente de la Republica la ignorara, y con ello siglos de lucha. Sí señores, el Presidente Juan Manuel Santos fue demandado por incumplir la “Ley de cuotas”. Y para confirmar la ausencia de caballeros en el congreso, las autoras de ésta iniciativa son las integrantes de la bancada de mujeres.
Un oportuno estudio realizado por la Agencia Española de Cooperación Internacional resaltó que “Colombia sigue mostrando un estancamiento en los indicadores de participación femenina en el Congreso si se compara con otros países latinoamericanos”, y añade que “sólo el 25% de los cargos de alta dirección del ejecutivo se encuentra ocupado por mujeres”, lo que a todas luces evidenció que desde la Casa de Nariño se hace caso omiso al cumplimiento de la “Ley de cuotas”.
El hombre debería centrarse en fortalecer los pilares que permiten aumentar la viabilidad de nuestro planeta; el amor a Dios y a la mujer. Si fortalecemos el liderazgo actual de las mujeres que han llegado a cargos de primer nivel, estaríamos ante el mejor de los escenarios posibles para el futuro del país. Y ejemplos a nivel mundial, nacional y regional sobran, si es que alguno duda.
Alguna vez señaló Isabel Londoño Polo; “La guerra es una adicción del alma masculina de los pueblos, que la fuerza de las mujeres logrará apagar. A Colombia se le acerca el día en que tendrá que decidir si le dará luz a su alma femenina”, -la de la paz y el amor-, o si por el contrario, lo que quiere es perpetuar su reconocida adicción.
Se ha vuelto costumbre el incumplimiento de las promesas de Santos en campaña, y eso para algunos es aceptable, lo que no será aceptable nunca es que le incumpla a nuestras mujeres.
Ellas, como siempre, apelan a su eterna lucha por hacer valer sus derechos y para ello lanzan un verdadero ultimátum al Presidente; o cumple a las buenas, o a las buenas. Así como lo leen, porque para ellas, a diferencia de los hombres, no hay segundas opciones.
Por respeto a todas y a la Ley, cúmplales, Presidente.
@LuisJavierQD
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